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Definir y comunicar la identidad corporativa

print Versión Imprimible email Enviar a un amigo

Fecha de Publicación: Marzo 2005Autor: Carmen Cazcarra

Medio: Spiritu de superaciónDescargar Archivo

Definir y comunicar la identidad corporativa
CAP. 3

RRPP. DEFINIR Y COMUNICAR LA IDENTIDAD CORPORATIVA

Uno de los primeros pasos que se dan en el momento de montar un negocio, como puede ser un salón de peluquería o belleza, es la búsqueda de un nombre para el establecimiento y un logotipo o imagen de marca que lo identifique, y que normalmente se recoge en el rótulo exterior del local.

Al definir cuál será el nombre, el logo y los colores, ya estamos transmitiendo información a los clientes que visualizarán dichos elementos simplemente paseando por la zona comercial donde se ubique nuestro negocio.Estos elementos, ayudarán al cliente a formarse una primera opinión de nuestro establecimiento; una primera impresión que es necesario que sea buena.

La marca, el rótulo, el escaparate... y otros elementos de los que hablaremos a continuación, forman parte de la identidad visual corporativadel negocio. Para diseñarla de la mejor manera posible, es necesario que sea coherente con la identidad y cultura de nuestra pequeña empresa.

IMAGEN CORPORATIVA VS. IDENTIDAD CORPORATIVA

La imagen corporativa de un negocio o empresa es la representación mental que los públicos se forman de ella como consecuencia de las informaciones que reciben al respecto. Muchas veces esta imagen no se corresponde con la verdadera identidad corporativa, que recoge la esencia del negocio, lo que en realidad es, y no lo que parece ser.

Esta identidad corporativa va asociada a la actividad productiva, la competencia comercial, la historia de la organización, la visión del negocio y el proyecto empresarial. También hace referencia a la filosofía, valores, principios o ideario que la empresa defiende.

Previamente a emprender cualquier acción comunicativa, el empresario debe realizar un proceso de definición de su identidad corporativa, que recoja la cultura empresarial que desea para su negocio, y defina los valores que con él quiera transmitir.

Una vez definida tal identidad, el objetivo es proyectarla hacia los públicos de manera eficaz para que la imagen que se genere hacia el exterior no se vea distorsionada.

Para comunicar la identidad corporativa existen tres soportes imprescindibles. En un primer lugar, la identidad visual corporativa(IVC), que hace referencia a todos los elementos físicos que intervienen en la identificación del negocio, y que trataremos a continuación.

Los otros dos soportes de la identidad corporativa serán por un lado, todas las acciones institucionales que se realicen desde la empresa (actividades referentes a las RRPP), y las acciones de comunicación de marca, producto y servicios, a las que atenderá la publicidad y el marketing.

LA IDENTIDAD VISUAL CORPORATIVA

La identidad visual corporativa de nuestro negocio, recoge el conjunto de signos externos válidos para la identificación de la empresa desde el exterior. También se conoce con el nombre de identidad sígnica, porque es la representación visual de la misma.

Por una parte, engloba la marca principal, el logotipo, siglas, emblema, colores, tipografía, etc. que se utilizarán en la identidad del negocio. Por otro lado, define cómo se deberán aplicar estos elementos en los recursos materiales y soportes de comunicación de la organización: aplicación de la marca o colores corporativos en los uniformes, tarjetas de visita, papelería, envases, etc.

Dependiendo de cuál sea nuestro presupuesto, lo recomendable es encargar nuestra identidad visual corporativa a una empresa o profesional especializado en la materia, que pueda estudiar nuestra situación y adecuar los elementos gráficos a nuestras necesidades, según sea el tipo de negocio, público objetivo, etc.

En un primer estadio de definición, se crearán los elementos base en los que se apoye nuestra IVC.

Primeramente se deberá diseñar el logotipo, la representación visual de la marca que permita un rápido reconocimiento; será la “cara” de la empresa. Un logotipo eficaz ha de ser sencillo, único y legible. Es recomendable que tenga un estilo duradero, no muy aferrado a las últimas modas, que harán que deba ser constantemente rediseñado. No por ello, no ha de ser atractivo hacia el público potencial y diferente al de otros negocios similares, para no crear confusiones.

El logotipo también recogerá otros dos elementos básicos en la IVC: los colores corporativos y la tipografía. Ambos elementos se eligen para recoger la personalidad de nuestro negocio y se deberán utilizar en todos los ámbitos visuales. Por supuesto, en la marca y rótulos, pero también en la decoración, publicidad, uniformes, papelería, etc.

A la hora de definir un conjunto cromático para la empresa, es necesario tener en cuenta la teoría del color y los significados que con ella se transfieren; existen los colores cálidos, fríos, más o menos saturados, en combinación, contraste, etc.

Múltiples son las posibilidades, pero la elección también se debe adecuar al tipo de actividad de nuestro negocio y a lo que ella sugiere. Los colores corporativos variarán dependiendo de si nuestro establecimiento está especializado en peluquería masculina o peluquería étnica, servicios de estética tradicional o terapias alternativas, instalaciones SPA o centros de belleza exprés... Cada caso es único y diferente.

Lo mismo ocurre en la elección del tipo de texto, que también transmite información añadida: hay tipografías estándars, neutras, barrocas, modernas... o incluso pueden ser personalizadas según el concepto del negocio.

MANUAL DE APLICACIÓN Y USO

Tanto si se encarga a un profesional especializado, como si no, es recomendable recoger la IVC en un documento llamado "Manual de Identidad Corporativa", en el que se detallarán todos los elementos base referidos, y también el tipo de uso que se hará de éstos.

El manual deberá recoger cómo se aplican logotipo y colores en los impresos de uso interno y externo, como tarjetas, sobres, facturas, carpetas... También en publicaciones (revistas, periódicos, boletines) y en los elementos de publicidad y promoción (merchandising, regalos,etc.).

Por último, la IVC también se ha de ver recogida en la arquitectura y señalización del establecimiento, tanto en los rótulos externos de los que hablábamos al principio, como en los puntos de venta, zonas de atención al cliente, etc.

En todo momento, el interiorismo del local debe acompañar a nuestra definición del negocio, y esta misma coherencia se ha de trasladar a los casos en que se participe con stands o expositores en actos, eventos, ferias, etc. Ya se tratará de ello en el capítulo correspondiente.

Una vez definida toda la identidad visual, a la medida de la identidad y cultura corporativa, el negocio estará preparado para comunicar.